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Vida y legado del Padre de la Revolución Carlos Fonseca

El Comandante Carlos Fonseca Amador, nace un Sandinista y fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

En 1956, fue apresado luego del ajusticiamiento del dictador Anastasio Somoza, cuatro meses después abandonó la prisión.

Su convicción, mística revolucionaria y lucha en defensa de los más desfavorecido, lo impulsó a fundar junto a Santos López, Tomas Borge, Silvio Mayorga, German Pomares Ordoñez, entre otros; la organización armada revolucionaria, Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, un 23 de julio de 1961.

Entre febrero y agosto de 1963 ejecuta la Resistencia Urbana y estudia el movimiento guerrillero nicaragüense y las luchas revolucionarias de otros pueblos. En 1964 es detenido y condenado a 6 meses de prisión donde escribe los ensayos «Desde la cárcel Yo acuso a la dictadura» y «Esta es la verdad”.

El 17 de enero de 1968 se le reconoce a nivel nacional como el único y principal Jefe Político y Militar del FSLN. Junto con Julio Buitrago Urroz, el catedrático Ricardo Morales Avilés y otros cuadros reorganizan las filas del FSLN, posteriormente a los entrenamientos del Cerro Pancasán y lanza varios comunicados a las madres nicaragüenses y a los estudiantes revolucionarios.

Vive y trabaja en la Habana hasta 1975, en ese tiempo realiza una intensa labor de organización del FSLN y publica diferentes comunicados y artículos, muchos de ellos publicados en la Revista Bohemia.

Retorna a Nicaragua en 1975, en noviembre de ese año escribe “Síntesis de algunos problemas actuales”. Luego se integra a la montaña donde escribe “Notas Sobre la Montaña” y “Notas Sobre Algunos Problemas de Hoy”.

Cae en combate, la noche del 8 de noviembre de 1976, bajo un torrencial aguacero en el entorno conocido como Boca de Piedra, situado en Zinica en el municipio de Waslala.  Su cadáver fue mutilado, mandando sus manos a Managua para la identificación.

“Cuando estábamos en la cárcel llegó un oficial de la Guardia Nacional lleno de alegría a decirnos que Carlos Fonseca había muerto. Nosotros le respondimos: Carlos Fonseca es de los muertos que nunca mueren”, relató Borge al enterarse de la caída en combate del Padre de la Revolución nicaragüense.

En 1979 sus restos fueron exhumados en la montaña y depositados, durante una ceremonia solemne en la que participaron más de 100 mil personas, en el mausoleo del Parque Central contiguo a la Plaza de la Revolución en Managua, junto a los restos del Coronel Santos López.

Erika Machado