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Biografía del Comandante guerrillero José Valdivia

José Dolores Valdivia nace en Estelí el 5 de noviembre de 1947. Se bachillera en el Instituto Ramírez Goyena. Estudia Matemáticas en la Universidad Patricio Lumumba, en Moscú.

Sostiene tempranos contactos con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, y su ingreso como militante lo realiza en Moscú en 1969, donde se incorpora a un grupo que recibe entrenamiento militar en Palestina.

Valdivia entra a Nicaragua en 1971 y es ubicado en la montaña. A finales de 1975 sale hacia Honduras, México y Venezuela.

De ahí viaja a Costa Rica en 1977 para incorporarse a la Tendencia Tercerista. Participa en la organización del Frente Sur Benjamín Zeledón, y en la ofensiva de octubre de 1977, en el grupo que ataca el Cuartel de San Carlos, en Río San Juan, donde es herido.

Luego se reincorpora y participa en el Estado Mayor del Frente Sur hasta la ofensiva final en 1979. Después del triunfo fue Viceministro de Defensa, y cuando Edén Pastora abandona la Revolución, José Valdivia lo acompaña en su aventura, pero se separa de él en 1982, cuando, Edén se declara enemigo del proceso revolucionario.

Estuvo un tiempo en la República Democrática Alemana y después dirigió el proyecto del Ferrocarril del Pacífico. Después de 1990 se ha dedicado a actividades privadas, vinculándose esporádicamente con el FSLN.

A mediados de 1977, en San José, Costa Rica, se diseña el plan “Insurrección de Octubre”. Participan en su elaboración, Humberto Ortega, Daniel Ortega, Germán Pomares, Víctor Tirado López, Plutarco Hernández y Edén Pastora –a quien habían contactado en abril de ese mismo año–. El plan contempla la insurrección nacional para la toma del poder, lo cual requiere tomar los cuarteles enemigos, sostener posiciones y combatir a la Guardia en las vías de comunicación.

Se busca conquistar un territorio en la frontera tico-nica y, desde allí, proclamar a una Junta Revolucionaria de Gobierno que presidiría Felipe Mántica, con el respaldo de una serie de personalidades que luego integran El Grupo de los Doce. (Ortega, Humberto: La epopeya de la insurrección: pp. 318).

Para la preparación de los combatientes, se realizaron escuelas de entrenamiento en Honduras y Costa Rica, y se reclutaron y dispusieron cuadros en distintas direcciones donde deberían realizarse las operaciones, especialmente en el Frente Norte y el Frente Sur.

Las acciones en el sur consistieron en los ataques a los cuarteles de San Carlos y de Cárdenas, un pueblecito en la frontera. Con estos dos ataques se inauguró lo que sería el Frente más publicitado en toda la lucha guerrillera: el Frente Sur. En la jefatura oficial del mismo se ubicó al carismático Edén Pastora Gómez, quien contó entre sus jefes operacionales a los comandantes guerrilleros José Valdivia, Javier Pichardo y Richard Lugo, así como otros importantes jefes como Antenor Ferrey y Carlos Duarte.

Para la ofensiva final de 1979, el Frente Sur jugó un papel estratégico porque permitió empantanar a un contingente importante de las tropas élites de Somoza, y así dar espacio al despliegue de los demás frentes insurreccionales.

La agresividad de Somoza contra Costa Rica, que se expresó el 14 de octubre de 1977 al atacar la GN una lancha en la que viajaba el Ministro de Seguridad de ese país, Mario Charpentier, inició un proceso de crisis en las relaciones entre ambos países, en el que finalmente los ticos consideraron legítimo y justo apoyar a los guerrilleros que se articulaban en su territorio para atacar posiciones somocistas en el sur de Nicaragua.

Fidel Castro relata que recibió un inusual pedido de ayuda para desarrollar la capacidad anti-aérea de Costa Rica:

Carlos Andrés nos había solicitado hasta cohetes antiaéreos para proteger a Costa Rica de la aviación militar de Somoza. Nuestra disposición fue la de apoyar a Costa Rica con armas antiaéreas no coheteriles, de por sí complejas, y a la vez apoyar a los revolucionarios nicaragüenses. Esto último lo discutimos únicamente con las autoridades ticas que se sentían directamente amenazadas. En un momento oportuno, por cada tonelada de armas para Costa Rica iría otra para los revolucionarios de Nicaragua. (Castro, Fidel: pp. 128).

El 29 de mayo el Frente Sur se lanzó en una heroica ofensiva que avanzó a fuerza de nutrido fuego de fusilería por el sector de El Naranjo y El Ostional. Después de resistir diez días las violentas embestidas de las tropas de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI), los combatientes se replegaron a Costa Rica. Para entonces, había llegado un fuerte refuerzo de armas: cañones, morteros, bazukas y fusiles, enviados directamente de Cuba a Costa Rica.

A partir del 15 de junio, los guerrilleros avanzaron sobre la Carretera Panamericana, se tomaron Peñas Blancas y Sapoá, y se detuvieron en el Río Ostayo. Fuertemente atrincherados, mantuvieron permanente presión sobre la Guardia, la que se estableció en Cibalsa. La resistencia se convirtió en guerra regular en ese espacio territorial, lo que obligó a la Guardia somocista a mantener ahí un gran tren de guerra. Esto favoreció el despliegue guerrillero insurreccional en otros frentes.

Mario Zúñiga