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Bautista Lara: Proceso electoral merece y exige ser respetado

El escrito y analista político Francisco Javier Bautista Lara publicó hoy un artículo titulado: “Anticiparse y Defender el Proceso soberano de Nicaragua”, donde expone la marcha del proceso electoral legítimo conforme las reglas institucionales del bien común nacional.

Bautista Lara refiere que este proceso es compatible con el derecho internacional, pero no afín al autoritario condicionamiento imperial o neocolonial que ha pretendido, a lo largo de la historia, socavar la soberanía y la dignidad de las pequeñas naciones independientes gestando y articulando viejos y nuevos esquemas de desestabilización, injerencia, amenaza, sometimiento y agresión.

«Las elecciones son solo un instrumento periódico, popular y democrático para continuar avanzando en la consolidación de un auténtico modelo político, social, económico y cultural, solidario y comunitario, que supere las injustas relaciones de desigualdad y exclusión, que permita a todos y todas, en particular a los excluidos, acceder a la educación, a la salud, a los servicios básicos y a una vida digna y sana, en armonía con la naturaleza, con una nación con relaciones de diálogo, respeto y cooperación entre todos los pueblos del mundo», expone Lara.

El escrito ratifica que el proceso electoral e institucional, perfeccionable merece y exige ser respetado, también señala que los procesos independientes, desde la óptica hegemónica del parámetro imperial norteamericano y sus aliados, han resultado inaceptables.

«Estados Unidos recurre a mecanismos ilegales e inhumanos diversos, manipula instancias multilaterales y globales, inventa y desnaturaliza organizaciones sociales y políticas locales para perturbar la vida interna, configura un escenario teatral para justificar sus actos de agresión, inventa mentiras con mensajes e imágenes persistentes que difunde en las grandes cadenas de comunicación y redes virtuales para confundir y satanizar, impulsa desproporcionadas campañas mediáticas para activar emociones negativas, fracturar la sociedad, y dividir a los pueblos», denuncia.

«¿Permitiría Estados Unidos que Francia, Alemania, Japón, Rusia, China o cualquier otra potencia extranjera cree o disfrace un organismo social o político, la financie, la instruya y promueva desde allí a un “candidato” para la presidencia? ¿Toleraría algún país europeo que otra potencia instalara y financiara entidades, propósitos y líderes para imponerse en el poder local desde algún trampolín extranjero? ¿Es lícito hacerlo allá? ¡Claro que no! ¿Por qué va a ser permitido que se haga aquí?», cuestionó.

«Corresponde a los nicaragüenses, en ejercicio del derecho cívico, elegir y ser electo«, agregó el también fundador de la Policía Nacional, Bautista Lara en su artículo de opinión.

«¿Para qué querían diseñar y enmascarar a un órgano partidario con serviles y artificiales candidatos o candidatas? Buscaban una figura temporal, descartable, sin organización o con un organismo de escritorio, sin tendido territorial o con una raquítica red ficticia, sin un programa político propio o con un pliego de enunciados dispersos e incongruentes como resonancia del Departamento de Estado y sus estructuras adjuntas como la OEA y otras, sin visión propositiva, solo con planteamientos de ataque y manipulación, de desinformación que, aunque puede confundir a algunos, no es capaz de captar de manera sostenible ni significativa la simpatía ni confianza popular que privilegiará, sin dudas, según lo confirman diversas encuestas de opinión, las posiciones patrióticas, de dignidad y servicio, por el bien común, por la estabilidad, la paz y el desarrollo integral, por la convivencia y la solidaridad, por el trabajo, la educación, la salud, la infraestructura comunitaria, social y productiva, por la autodeterminación y el respeto a la soberanía», agrega Lara.

Con aquella figura decorativa, manejable y utilizable, como eslogan y membrete, como foto de portada, no pretendían, por considerarlo en términos prácticos imposible, ganar las elecciones generales de noviembre de 2021. Sin liderazgo, sin organización, sin programa, sin unidad opositora, contaminados por los sucesos golpistas del 2018, desprestigiados por los antecedentes de su gestión pública y los orígenes impopulares de los grupos que representan, con múltiples intereses en el debate interno, no solo era imposible ganar sino también ocupar un espacio relevante en la representatividad legislativa. ¿Qué quería en realidad el diseñador de la política imperialista desde su inescrupulosa práctica expansionista? Es simple. Ellos habían “aceptado”, en el escenario de lo posible, perder la elección, quizás con el máximo esfuerzo podrían captar un voto no mayor al 20%, y con ello, desconocer el resultado elector, descalificar al ganador indiscutible por el arrollador voto popular que, según se espera lograría 2/3 de la votación, para reconocer de manera artificial como ganador al perdedor designado y mover a algunos países, de los más subordinados y dependientes, a que reconozcan como “legítimo presidente”, “cabeza de playa” de intervención, -el águila clavando su garra o el pulpo tendiendo sus tentáculos-, al usurpador electo por el interventor agresor y pretender repetir el método desgastado y descalificado de desestabilización usado en Venezuela y que hoy por hoy ha demostrado que fracasó, el tonto útil, este títere de circo, es una caricatura descartable con la que los norteamericanos no lograron ni lograrán vencer a la heroica Revolución Bolivariana que lideran las autoridades constitucionales legítimamente electas.

El Estado de Nicaragua, en ejercicio pleno de su soberanía, se adelantó con inteligente serenidad a la continuidad del intento de romper el orden constitucional y sembrar el caos, desmontó esta burda maniobra y procedió, de conformidad con la ley, para impedir la impunidad que atenta en contra del bien común, a colocar frente a la evidencia pública a los traidores y cómplices. Dijo con certeza el Libertador Simón Bolívar: “…no podemos tener traidores en las filas, de lo contrario, perderíamos la patria” (1811). Nicaragua está en su derecho frente al mundo a denunciar al gobierno de Estados Unidos de América ante la Corte Internacional de la Haya y en todos los espacios y foros posibles esta maniobra violatoria a las normas internacionales y exigir a las hermanas naciones soberanas del mundo acciones consecuentes de respeto y no complicidad.

Nicaragua, es un firme foco de esperanza de los movimientos sociales y progresistas, es una voz por la autodeterminación de los pueblos que demandan ser protagonistas de su propio destino.

Redacción central